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Cuando el cortado se servía en vaso de cristal: una tradición de las barras de Donostia

Cuando el cortado se servía en vaso de cristal: una tradición de las barras de Donostia

Una pequeña historia de la cultura cafetera donostiarra.

Si hoy pides un cortado en la mayoría de los bares de Donostia, lo normal es que te lo sirvan en una pequeña taza de porcelana. Sin embargo, hubo un tiempo en el que una imagen muy distinta formaba parte del paisaje cotidiano de las barras: el cortado servido en un sencillo vaso de cristal, igual que el utilizado para los zuritos o los chiquitos de vino.

Durante décadas fue una escena habitual en muchos establecimientos de Gipuzkoa y del norte de España. Hoy apenas se ve, pero quienes la vivieron la recuerdan perfectamente.

El contexto de una hostelería funcional

Durante buena parte del siglo XX, antes de que las cafeterías especializadas popularizaran las vajillas específicas para cada bebida, era habitual que muchos bares españoles sirvieran el cortado en pequeños vasos de cristal. La práctica era especialmente común en establecimientos tradicionales donde la rapidez de servicio y la funcionalidad primaban sobre la presentación.

En muchos bares tradicionales del norte, ese pequeño vaso de cristal acabó convirtiéndose también en el recipiente habitual para servir el cortado. Era una imagen perfectamente integrada en la cultura de barra de la época, donde la polivalencia de este vaso agilizaba el ritmo de los establecimientos de diario.

La perspectiva del cliente

Muchos clientes apreciaban, además, poder ver de un vistazo la proporción exacta entre café y leche, algo que el cristal dejaba completamente a la vista. El tono avellana del cortado o la consistencia de la espuma se convertían en parte de la experiencia visual del café antes del primer sorbo, algo que las tazas de porcelana de la época no permitían apreciar de la misma manera.

Una imagen cada vez más difícil de encontrar

Aunque todavía es posible encontrar algún establecimiento tradicional que mantenga esta costumbre, el cortado en vaso de cristal ha ido desapareciendo poco a poco de las barras. Los estándares modernos de las vajillas de diseño, la necesidad de retener mejor la temperatura con porcelana gruesa y los cambios generacionales han transformado el servicio.

Hoy forma parte de esas pequeñas imágenes de la cultura cafetera de Donostia que muchos recuerdan con cariño: el camarero preparando cafés a toda velocidad, la barra llena a primera hora de la mañana y aquel pequeño vaso de cristal que durante años acompañó miles de conversaciones, desayunos y pausas para el café.

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