Si alguna vez has oído hablar del café con achicoria o recuerdas que tus abuelos la utilizaban en casa, es muy probable que te hayas preguntado el porqué de esta mezcla.
Durante décadas, la achicoria fue probablemente el sustituto del café más utilizado en Europa. Para muchas familias se convirtió en una alternativa accesible cuando el café era caro, escaso o difícil de conseguir.
Aunque hoy su consumo es menor, la achicoria sigue formando parte de la cultura cafetera. Todavía hay quienes la buscan por nostalgia, por su sabor único o como una alternativa sin cafeína.
Achicoria y café en 30 segundos
- ¿Qué es?: Una raíz que se limpia, seca, tuesta y muele.
- El origen de la mezcla: Nació por pura necesidad económica para reducir el coste de cada taza.
- ¿Qué aporta?: Más cuerpo, un color oscuro intenso y notas tostadas.
- Ventaja clave: No contiene cafeína de forma natural.
¿Qué es exactamente la achicoria?

La achicoria (Cichorium intybus) es una planta silvestre cuya raíz, tras un proceso de tostado y molienda, adquiere un color oscuro y unos aromas intensos que recuerdan al café. Durante décadas, la achicoria fue probablemente el sustituto del café más utilizado en Europa, consolidándose como la bebida de achicoria por excelencia para quienes no tenían acceso al grano original.
Por sí sola, permite preparar una infusión oscura y de sabor tostado. Sin embargo, durante gran parte del siglo XX, su papel principal fue el de fiel compañera del café. De hecho, muchas personas que crecieron en la España de posguerra consumieron café con achicoria a diario sin ser plenamente conscientes de ello.
El origen de la mezcla: Necesidad y posguerra
La razón principal por la que se empezó a mezclar fue económica.
Durante la Guerra Civil y los largos años de posguerra, el café era un producto de importación caro y muy difícil de conseguir. La achicoria, al ser un cultivo local mucho más accesible, se convirtió en el «salvavidas» de las cafeteras: permitía preparar el doble de bebida utilizando la mitad de café.
Lo que empezó como una estricta necesidad acabó convirtiéndose en costumbre.
De hecho, para muchas personas mayores, el sabor del café con achicoria era simplemente «el sabor normal del café». Cuando años después probaron cafés 100% naturales, algunos los percibían como más suaves o menos intensos porque estaban acostumbrados a los matices tostados que aportaba la achicoria.
Con el paso de los años, muchas familias se habituaron a ese perfil reconfortante y siguieron consumiéndolo incluso cuando el suministro de café se normalizó.
¿Qué aporta la achicoria a la taza?
Cuando se mezcla con el café, la achicoria transforma por completo la bebida. Sus aportaciones principales son:
- Mayor densidad: Aporta una sensación de más cuerpo y presencia en boca.
- Color más opaco: Oscurece la bebida, dando la impresión de ser un café más «cargado».
- Notas de tueste: Añade matices terrosos, un ligero amargor y un toque que recuerda al caramelo quemado.
- Menos cafeína: Al diluir el café con una raíz, el porcentaje total de cafeína disminuye notablemente.
Esta combinación era la aliada perfecta para métodos tradicionales como el café de puchero o la cafetera de la amona: el primer aroma de las mañanas donostiarras. Este tipo de elaboraciones soportaban muy bien los tiempos de infusión largos y hacían que un café ligero pareciera mucho más intenso.

¿A qué sabe y qué diferencia hay con el café torrefacto?
Es común confundir la achicoria con el café torrefacto, ya que ambos marcaron la misma época de escasez, pero son conceptos totalmente diferentes:
| Producto | ¿Qué es? | ¿Cómo influye en la taza? |
| Achicoria | Raíz tostada que se añade al café o se consume sola | Aporta cuerpo, notas terrosas y no contiene cafeína |
| Café torrefacto | Café tostado con azúcar añadida durante el tueste | Aporta un sabor más amargo, oscuro e intenso |
(Si quieres profundizar en esto, puedes echar un vistazo a nuestra guía sobre diferencias entre café torrefacto, natural y mezcla).
¿Se sigue utilizando hoy en día?
Sí, la achicoria está viviendo un pequeño renacimiento. Aunque ya no se consume por necesidad, hoy se busca por tres motivos principales:
- Tradición y nostalgia: El recuerdo del desayuno en casa de los abuelos.
- Alternativa sin cafeína: Es una opción interesante para quienes buscan una bebida caliente, oscura y con carácter para la tarde o la noche sin recurrir al café tradicional.
- Identidad cultural: En lugares como Nueva Orleans (EE. UU.), el Chicory Coffee es un emblema de la ciudad desde el siglo XIX. También sigue siendo un estándar en muchas regiones de la India, donde las mezclas comerciales la incluyen para dar cuerpo al café.
Preguntas frecuentes sobre la achicoria en el café (FAQ)
¿Se puede tomar la achicoria sola?
Sí, perfectamente. Se prepara de forma similar al café soluble o de filtro y es una infusión magnífica para evitar la cafeína antes de dormir.
¿Sabe exactamente igual que el café?
No. Comparte el perfil amargo y tostado del café debido al proceso de torrefacción, pero su fondo es más terroso, dulce y menos ácido o complejo que el de un café natural.
¿La achicoria tiene cafeína?
No, no contiene cafeína de forma natural. Por eso se ha convertido en una de las opciones favoritas para quienes quieren reducir el consumo de estimulantes sin renunciar a una taza con cuerpo.
Cuando el café no siempre era café
La achicoria nació como una solución ingeniosa en tiempos difíciles, pero terminó ganándose un hueco en la despensa y en la memoria de varias generaciones.
Ayudó a que el café rindiera más cuando era un lujo, aportó cuerpo y sabor a miles de desayunos y dejó una huella que todavía hoy sigue despertando recuerdos.
Quizá por eso, aunque el café natural domina actualmente nuestras cafeteras, la achicoria continúa ocupando un lugar especial en la historia del café y en la memoria de quienes crecieron con ella.

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